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30 marzo 2014 7 30 /03 /marzo /2014 19:53

Reproduzco aquí una información que me llega y que os gustará leer:

 

Fabulaciones entorno a la cadena de la Torre del Oro. Si hay un monumento emblemático en Sevilla, ese es sin duda la Giralda, pero le sigue a muy corta distancia, la fortificación más famosa del mundo almohade: la Torre del Oro. Lo curioso, es que sobre ambas construcciones se han tejido un sinfín de leyendas. Por ejemplo, el supuesto lagarto que ronda las techumbres de la Catedral o el mito aurífero del castillete islámico al que nos referimos. A pesar de la curiosidad que produce el apelativo “Torre del Oro”, la mayor parte de la sociedad sevillana sigue creyendo las mismas leyendas que les vienen relatando desde la infancia. En el tema que nos concierne, los más sonados cuentos sobre la fortificación hablan de unas supuestas mazmorras repletas de oro y de unos azulejos que reflejaban el color del rey astro. Estos son solo los dos ejemplos más divulgados. Ni que decir tiene que ambas carecen de fundamento histórico alguno e incluso más bien, intentan llamar la atención. Por el contrario, hoy intentaremos descifrar otra no menos desconocida fábula: la cadena de la Torre del Oro. Escasamente propagada, según cuentan algunos sevillanos, guías turísticas, páginas y, en última instancia, libros, nuestra torre se encontraba unida con otra fortificación de menor porte en la orilla trianera. Su hipotética ubicación sería en el Muelle de los Camaroneros, aproximadamente donde hoy se asienta el restaurante Abades. Entre ambas se tendía una gran cadena de mucho más calibre que las que acostumbramos a ver en las gradas de la Catedral o en el Archivo de Indias. Tenía como misión cerrar el paso de la navegación al Arenal. La zona que quedaba vedada y guarnecida, llegó a conocerse, en el siglo XVI, como el Compás de las Naos. Su extensión era de algo menos que un kilómetro y comprendía desde la citada fortificación (1221) hasta el Puente de Barcas (1171). Durante los asedios, y cual serpiente, la cadena reptaba por el lecho fluvial hasta que finalmente era izada para formar una infranqueable línea de hierro. Pero lo cierto, es que la cadena sólo ha existido en el imaginario popular. Quien verdaderamente cerraba la zona portuaria era un paño de muralla que arrancaba desde los mismos sillares de la Torre del Oro y que tras agregársele una serie de torreones en tamaño decrecientes -Torre de la Plata, Torre del Bronce, Torre Abd al-Aziz y Santo Tomás-, conectaba con los Reales Alcázares. La tradición ha quedado erróneamente plasmada en el callejero sevillano con el nombramiento de la calle Fortaleza. Dicho rótulo y calzada pueden hoy encontrarse detrás de la calle Betis. La leyenda es llanamente obra nuestra, ya que tal vía recibe su original nombre en el siglo XIX, anteriormente se denominaba calle Limones. Con un gran parecido castrense, nuestra Torre del Oro bien guarda relación con el Cuerno de Oro de Constantinopla, especialmente con su cadena. El Cuerno de Oro es un estuario del estrecho del Bósforo que divide la ciudad turca de Estambul. Este emplazamiento, que forma un puerto natural espectacular, ha protegido a los griegos, romanos, bizantinos y otomanos y otros barcos durante miles de años. Sirva el siguiente extracto de una crónica bizantina para la posterior hipótesis: “Las defensas fueron quebradas en el 1204 durante la Cuarta Cruzada por los barcos de Venecia, que fueron capaces de romper la cadena con un ariete”. Cronológicamente e históricamente, pudo ser un claro precedente para nuestra fortificación, que se construiría solo 17 años después de tal acontecimiento. Tanto los oriundos de Constantinopla, hoy Estambul, como los sevillanos, perseguían un mismo objetivo: impedir un desembarco de tropas. A pesar de las similitudes estratégicas de ambas ciudades, realmente la historia sevillana es más bien un producto de nuestra siempre maravillosa imaginación. Con más acierto, y ahora sí rozando las referencias históricas, según la Estoria de España, o Primera Crónica General según Menéndez Pidal, (1270-1274) de Alfonso X de Castilla y León, las únicas cadenas que cobraban renombre en la ciudad eran las que sostenían al Puente de Barcas y que se encontraban sujetadas al Castillo de San Jorge. Esta es la supuesta cadena de la Torre del Oro, solo que la historia fue desvirtuada y acabó convirtiéndose en leyenda. Siguiendo las referencias del rey sabio, rastreamos el papel del burgalés Ramón de Bonifaz. Fue este militar quien al mando de la primera escuadra de la Armada Española, remontó el Guadalquivir desde diversas villas del norte de la Península para embestir sus naves contra las mencionadas cadenas. Destrozando el puente, solo así se quebraron las líneas de abastecimiento entre Triana/Aljarafe y Sevilla. Tras casi año y medio de asedio, la ciudad sucumbió tras el decidido envite cristiano. Por este hecho, hoy en día puede verse la Torre del Oro, la alusiva cadena y una embarcación en el escudo de diversas villas como Laredo, San Vicente de la Barquera, Fuenterrabía, Castrourdiales, Santoña, Avilés, La Coruña, Noya, Bayona de Galicia, Pontevedra o la misma capital cántabra. De hecho, parte de esas cadenas se conservan como trofeo en la Iglesia de Santa María de la Asunción, en Laredo. Como pueden constatar, al sevillano le gusta mucho trastocar la Historia y lo cierto, es que de su goloso paladar han salido leyendas deleitosas. Si bien sí existió una cadena, ésta se encontraba en el primer puente de la ciudad y ni era izada desde el fondo del río, ni mucho menos tenía un cometido militar, es más, su función era puramente civil. La leyenda de renombre así se ha trasmitido y aquí queda patente su ficción. Tal vez su origen se encuentre en una mala interpretación geográfica de las crónicas cristianas. En líneas generales, hemos intentado alejar las leyendas de siempre, para acercarnos a la verdad histórica de nuestros monumentos, sean o no Patrimonio de la Humanidad. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA - VV.AA. Santander y Cantabria en la Conquista de Sevilla. Santander: Editorial Estudio, 1998 - Torre del Oro, Torre de la Plata y Torre del Bronce – Leyendas de Sevilla http://leyendasdesevilla.blogspot.com.es/2011/03/torre-del-oro-y-torre-de-la-plata.html - La Torre del Oro de Sevilla, revisitada – Archivo Hispalense http://www.laac.es/pdf/torreoro.pdf - Mitos y leyendas: la Torre del Oro – CASTRA IN LUSITANIA http://amodelcastillo.blogspot.com.es/2011/08/mitos-y-leyendas-la-torre-del-oro.html

Fabulaciones entorno a la cadena de la Torre del Oro.

Si hay un monumento emblemático en Sevilla, ese es sin duda la Giralda, pero le sigue a muy corta distancia, la fortificación más famosa del mundo almohade: la Torre del Oro.

Lo curioso, es que sobre ambas construcciones se han tejido un sinfín de leyendas. Por ejemplo, el supuesto lagarto que ronda las techumbres de la Catedral o el mito aurífero del castillete islámico al que nos referimos. A pesar de la curiosidad que produce el apelativo “Torre del Oro”, la mayor parte de la sociedad sevillana sigue creyendo las mismas leyendas que les vienen relatando desde la infancia.

En el tema que nos concierne, los más sonados cuentos sobre la fortificación hablan de unas supuestas mazmorras repletas de oro y de unos azulejos que reflejaban el color del rey astro. Estos son solo los dos ejemplos más divulgados. Ni que decir tiene que ambas carecen de fundamento histórico alguno e incluso más bien, intentan llamar la atención.

Por el contrario, hoy intentaremos descifrar otra no menos desconocida fábula: la cadena de la Torre del Oro.

Escasamente propagada, según cuentan algunos sevillanos, guías turísticas, páginas y, en última instancia, libros, nuestra torre se encontraba unida con otra fortificación de menor porte en la orilla trianera. Su hipotética ubicación sería en el Muelle de los Camaroneros, aproximadamente donde hoy se asienta el restaurante Abades.

Entre ambas se tendía una gran cadena de mucho más calibre que las que acostumbramos a ver en las gradas de la Catedral o en el Archivo de Indias. Tenía como misión cerrar el paso de la navegación al Arenal. La zona que quedaba vedada y guarnecida, llegó a conocerse, en el siglo XVI, como el Compás de las Naos. Su extensión era de algo menos que un kilómetro y comprendía desde la citada fortificación (1221) hasta el Puente de Barcas (1171). Durante los asedios, y cual serpiente, la cadena reptaba por el lecho fluvial hasta que finalmente era izada para formar una infranqueable línea de hierro.

Pero lo cierto, es que la cadena sólo ha existido en el imaginario popular. Quien verdaderamente cerraba la zona portuaria era un paño de muralla que arrancaba desde los mismos sillares de la Torre del Oro y que tras agregársele una serie de torreones en tamaño decrecientes -Torre de la Plata, Torre del Bronce, Torre Abd al-Aziz y Santo Tomás-, conectaba con los Reales Alcázares. La tradición ha quedado erróneamente plasmada en el callejero sevillano con el nombramiento de la calle Fortaleza. Dicho rótulo y calzada pueden hoy encontrarse detrás de la calle Betis. La leyenda es llanamente obra nuestra, ya que tal vía recibe su original nombre en el siglo XIX, anteriormente se denominaba calle Limones.

Con un gran parecido castrense, nuestra Torre del Oro bien guarda relación con el Cuerno de Oro de Constantinopla, especialmente con su cadena. El Cuerno de Oro es un estuario del estrecho del Bósforo que divide la ciudad turca de Estambul. Este emplazamiento, que forma un puerto natural espectacular, ha protegido a los griegos, romanos, bizantinos y otomanos y otros barcos durante miles de años. Sirva el siguiente extracto de una crónica bizantina para la posterior hipótesis:

“Las defensas fueron quebradas en el 1204 durante la Cuarta Cruzada por los barcos de Venecia, que fueron capaces de romper la cadena con un ariete”.

Cronológicamente e históricamente, pudo ser un claro precedente para nuestra fortificación, que se construiría solo 17 años después de tal acontecimiento. Tanto los oriundos de Constantinopla, hoy Estambul, como los sevillanos, perseguían un mismo objetivo: impedir un desembarco de tropas.

A pesar de las similitudes estratégicas de ambas ciudades, realmente la historia sevillana es más bien un producto de nuestra siempre maravillosa imaginación.

Con más acierto, y ahora sí rozando las referencias históricas, según la Estoria de España, o Primera Crónica General según Menéndez Pidal, (1270-1274) de Alfonso X de Castilla y León, las únicas cadenas que cobraban renombre en la ciudad eran las que sostenían al Puente de Barcas y que se encontraban sujetadas al Castillo de San Jorge. Esta es la supuesta cadena de la Torre del Oro, solo que la historia fue desvirtuada y acabó convirtiéndose en leyenda.

Siguiendo las referencias del rey sabio, rastreamos el papel del burgalés Ramón de Bonifaz. Fue este militar quien al mando de la primera escuadra de la Armada Española, remontó el Guadalquivir desde diversas villas del norte de la Península para embestir sus naves contra las mencionadas cadenas. Destrozando el puente, solo así se quebraron las líneas de abastecimiento entre Triana/Aljarafe y Sevilla. Tras casi año y medio de asedio, la ciudad sucumbió tras el decidido envite cristiano. Por este hecho, hoy en día puede verse la Torre del Oro, la alusiva cadena y una embarcación en el escudo de diversas villas como Laredo, San Vicente de la Barquera, Fuenterrabía, Castrourdiales, Santoña, Avilés, La Coruña, Noya, Bayona de Galicia, Pontevedra o la misma capital cántabra. De hecho, parte de esas cadenas se conservan como trofeo en la Iglesia de Santa María de la Asunción, en Laredo.

Como pueden constatar, al sevillano le gusta mucho trastocar la Historia y lo cierto, es que de su goloso paladar han salido leyendas deleitosas. Si bien sí existió una cadena, ésta se encontraba en el primer puente de la ciudad y ni era izada desde el fondo del río, ni mucho menos tenía un cometido militar, es más, su función era puramente civil.

La leyenda de renombre así se ha trasmitido y aquí queda patente su ficción. Tal vez su origen se encuentre en una mala interpretación geográfica de las crónicas cristianas. En líneas generales, hemos intentado alejar las leyendas de siempre, para acercarnos a la verdad histórica de nuestros monumentos, sean o no Patrimonio de la Humanidad.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

- VV.AA. Santander y Cantabria en la Conquista de Sevilla. Santander: Editorial Estudio, 1998

- Torre del Oro, Torre de la Plata y Torre del Bronce – Leyendas de Sevilla

http://leyendasdesevilla.blogspot.com.es/2011/03/torre-del-oro-y-torre-de-la-plata.html

- La Torre del Oro de Sevilla, revisitada – Archivo Hispalense

http://www.laac.es/pdf/torreoro.pdf

- Mitos y leyendas: la Torre del Oro – CASTRA IN LUSITANIA

http://amodelcastillo.blogspot.com.es/2011/08/mitos-y-leyendas-la-torre-del-oro.html

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