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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 10:43
 

...Los alcaldes mayores de minas deben ser competentes y eficientes en su trabajo debiendo tener las cualidades necesarias a este oficio. Sobre esto se dan varias disposiciones desde la Corona, así Felipe III en Valladolid, a 6 de Noviembre de 1602; y en San Lorenzo a 5 de Septiembre de 1620; así como Felipe IV en Madrid a 28 de Febrero de 1637 y Carlos II y la Reina Gobernadora, disponen al respecto, que los virreyes y presidentes de las audiencias, a quienes toca su provisión, deberán elegir a personas adecuadas para estos cargos y no deberán permitir que traten ni contraten con los mineros bajo ningún concepto para asegurar su incorruptibilidad.
“Porque es muy conveniente que los alcaldes mayores de minas sean capaces  y prácticos de el beneficio de ellas y tengan las calidades que se requieren para tales oficios. Mandamos a los virreyes y presidentes a quien toca su provisión que procuren elegir y nombrar personas suficientes y a propósito del cargo y ejercicio que han de administrar y no permitan que traten ni contraten con los mineros con pretextos de avío u otro cualquier color, ni con otras ningunas personas, que Nos por la presente lo prohibimos y defendemos” .
Cuando pretendan extender su jurisdicción y territorio, serán los virreyes y presidentes gobernadores quienes resuelvan, habiéndose aconsejado de técnicos competentes en la materia,  decidiendo siempre conforme al mejor servicio de la Corona, la administración de justicia y beneficio de la minería.
 “Y por cuanto se ha pretendido que se les acrezcan algunos corregimientos de la tierra y comarca, dándoles más jurisdicción y términos. Ordenamos a los virreyes y presidentes gobernadores, que lo comuniquen con personas inteligentes y resuelvan lo que más convenga a nuestro real servicio, administración de justicia, avío y beneficio de las minas” .



María del Carmen Calderón Berrocal. Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores. Actas XII Congreso Internacional sobre Patrimonio Geogógico y Minero. Boltaña (Sobrarbe 2011). ISBN 978-99920-1-770-8.
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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 10:27

Firmas de escribanos
 
 
...Cuando se legisla siempre es a posteriori, así, nos damos cuenta de que era tan frecuente el abuso en los honorarios a percibir por los escribanos, que la Corona se pronuncia al respecto prohibiendo que los escribanos no lleven más que los derechos que se deben conforme al arancel establecido, bajo pena de privación del oficio, en una Real Cédula de Felipe III dada en Madrid a 10 de Marzo de 1611 y en Valladolid a 30 de Agosto de 1613.
“Mandamos a los escribanos de registros de cualquier puerto que guarden el arancel y ordenanzas en llevar los derechos que les pertenecen y al pie de cada registro asienten y den fe de los que hubieren llevado por él, pena de privación de oficio. Y damos comisión y ordenamos a nuestros presidentes, oidores, gobernadores y justicias de los puertos; y a nuestros oficiales reales y capitanes generales de nuestras Armadas y flotas de la Carrera de Indias que así lo hagan cumplir y ejecutar proveyendo justicia breve y sumariamente a las partes que ante cualquiera de ellos se quejaren y la pidieren, sin permitir que nadie reciba agravio” .
La tipología delictiva y abusos sobre honorarios de los escribanos tenía diversidad amplia, así encontramos en 1588 que Felipe II en San Lorenzo a 11 de Agosto de 1588 ordena que los escribanos de registros de los puertos
“…de lo que se enviare en las flotas y armadas y otros navíos, aunque se incluyan en un registro o tres o más partidas, siendo todas en un solo dueño, no puedan llevar ni lleven más derechos  que por un registro, pena de privación de oficio; y  si las partidas que estuvieren en un registro fueren de diferentes dueños, puedan llevar de cada uno los derechos de un registro.” ...


María del Carmen Calderón Berrocal. Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores. Actas XII Congreso Internacional sobre Patrimonio Geogógico y Minero. Boltaña (Sobrarbe 2011). ISBN 978-99920-1-770-8.
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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 10:20

En la creación del oficio de escribano mayor de minas Carlos I, en 4 de Mayo de 1534, dio una instrucción sobrecartada por su hijo y sucesor Felipe II, en 9 de Julio de 1565 con diferentes capítulos para el uso y ejercicio de este oficio, que debería acatarse en todas  las provincias de las Indias .
A los escribanos mayores de minas y registros y Real Hacienda, se les debería entregar por parte de los oficiales reales, una relación de todas las haciendas, rentas, casas, ganados y otras granjerías que la Corona tuviese en la provincia y/o territorio, de todo lo que perteneciese a la Corona y cuyo beneficio engrosase las arcas reales, para que pudieran tener exacto conocimiento y pudieran llevar cuenta y razón de su principal y réditos; y conocer así cuánto se incrementa la Real Hacienda.
La relación debería informarles de todas las mercedes, situaciones y salarios consignados en la Caja Real, de los sitios en los que asistiesen, para que eficazmente tuviesen información exacta de los movimientos económicos y pudiesen rendir cuenta de forma fidedigna.
Deberían tener un libro donde llevarían razón de las personas a las que se dan licencias para coger oro, plata u otros metales; el juramento, día, mes y año en que se dan, para que registren y lo fundan los que vinieren a dar cuenta y razón del, oro, plata y metales, que por medio de la licencia hubiesen cogido; los declaren ante el gobernador y los oficiales reales, para que determinen impartir justicia al respecto y hagan cumplir lo que determina la ley .
Los escribanos de minas y Hacienda Real, deberán residir en las fundiciones y refundiciones, para que tenga cuenta y razón de las cédulas, licencias, que se hubiesen dado para sacar oro,  plata y otros metales. De este modo también podrán tener libro donde asienten lo que se llevase a la fundición y quiénes intervienen; se podrá de este modo saber la parte exacta que se paga a la Corona y cómo se hace el cargo al tesorero. Al final de cada fundición los oficiales reales concertarán sus libros y los firmarán, dando legalidad a la actividad.
Cuando se tengan que quintar perlas o piedras se llamará al escribano de minas y Hacienda Real, para que esté presente y controle lo que recibe el tesorero.
Cuando se fijen los días en la semana en que se deban hacer los quintos, se notificará al escribano los días exactos que son, para que sin necesidad de que tenga que ser llamado, tenga obligación de ir y estar presente a los quintos y al hacer cargo al tesorero. Todo ello se hará en los días que se acuerden y no en otros distintos. Pero si por alguna necesidad tuviese que hacerse en días distintos o extraordinarios, el escribano será llamado para que firme de su nombre el cargo que se hiciere al tesorero en el libro del escribano y en el del contador, refiriéndose el uno al otro; puesto que es así como se hace en todas las cosas particulares, la Corona considera justo que se observe en la Real Hacienda para poder tener un “buen recaudo, cuenta y razón”.
En caso de que algún oro o plata viniere de fuera para entregar y hacer cargo al tesorero, esto tendrá lugar en la casa de la fundición y en los días que estuviesen señalados y no en otros; y de convenir efectuarlo en día distinto a los señalados se llamará al escribano de Hacienda, para que tome razón de ello; y en su libro lo firmará el tesorero según queda dispuesto por la Corona.
Lo mismo se dispone  para cuando por mandato de la Corona o por acuerdo de los oidores y oficiales reales, tuviese que entregar hacienda o maravedís de la Real Hacienda a personas que provea armada o navíos u otra cosa de clase que sea. El escribano de la Real Hacienda debe ser avisado para que esté presente al cargo; y después a la cuenta, para que de todo se pueda tener constancia de que la transacción se ha efectuado legítimamente.
Ni el contador ni ningún otro oficial real podrá hacer cargo de cualquier género y calidad de hacienda que pertenezca a la Corona, -como la producción de las minas-,  al tesorero, factor ni a ningún otro, si el escribano de la Real Hacienda no estuviese presente y tomase la razón y relación en su libro. En él se asentarán las firmas de las personas que lo recibiesen; y por virtud de ello, y de ser necesario, se les podrá hacer cargo y tomar cuenta; pudiéndose de esta misma forma, si alguna duda hubiese, comprobarla con el libro del contador y de los otros oficiales reales.
El escribano deberá tener cuenta y razón de todo el oro, plata, perlas y otras cosas que hubiere para la Corona, en cualquier manera que sea, debiendo enviar a la Corona relación, cuando sea necesario, para que se pueda proveer o remediar lo necesario y conveniente; relación que deberá enviar también al virrey o Audiencia del distrito para el mismo efecto. En caso de infringir esta disposición, el escribano incurrirá en pena de cien pesos de oro para la Real Cámara y fisco.
Por sus títulos o voluntad regia a los escribanos podía permitírseles poner a tenientes, suplentes, pasantes; cuando tengan que registrar los navíos que saliesen de los puertos de sus distritos, deberán guardar la misma forma y protocolo que siguen los propietarios de la plaza de escribano.
En 1591 Felipe II dispone sobre los protocolos documentales de los escribanos. Los Escribanos de Registros deberán tener un libro, debidamente encuadernado, en el que asienten los movimientos portuarios. En estos Libros Registros figurarán los navíos y fragatas que entrasen en ellos, con declaración del día, mes y año; los asientos quedarán firmados de manos del mismo escribano y del contador de la Real Hacienda. De esta forma, en el momento de la toma de cuentas, se puede comprobar el cargo en el libro y registro; de todo se deberá enviar juntamente con las cuentas de los oficiales reales, relación sumaria firmada y autorizada de lo efectuado .
Los escribanos de minas y registros deberán sacar fiat y notaría despachada por el Consejo, estas disposiciones se decretan en el L.3, tit. 8, lib. 5 “Sobre que los escribanos de minas y registros saquen fiat y notaría despachada por el Consejo”.
 

María del Carmen Calderón Berrocal. Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores. Actas XII Congreso Internacional sobre Patrimonio Geogógico y Minero. Boltaña (Sobrarbe 2011). ISBN 978-99920-1-770-8.


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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 10:13

 

 

 
...Pero en Indias, se constata en algunos lugares, que no asiste personalmente el escribano de registros a las almonedas, quintos, ni fundición de oro, ni a introducir en las cajas la plata, ni a verla pesar; poniendo en su lugar a un teniente, un sustituto, que no es escribano real, de que en ocasiones resultan inconvenientes y actos que conlleven nulidades. Es por esto que se decreta que los escribanos de registro asistan a las almonedas, quintos y fundiciones[6]. Se condena a la pérdida del oficio a los que contravengan la disposición sin causa justificada, en cuyo caso se deberá poner sustituto de la misma profesión.
“Mandamos, que los propietarios asistan por sus personas a todo lo susodicho, pena de perdimiento de sus oficios, si no fuere por enfermedad o causa muy necesaria, que en tales casos permitimos que cada uno pueda poner tenientes que sea escribano real”...

María del Carmen Calderón Berrocal. Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores. Actas XII Congreso Internacional sobre Patrimonio Geogógico y Minero. Boltaña (Sobrarbe 2011). ISBN 978-99920-1-770-8.

 

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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 07:31
En cuanto a los salarios de los alcaldes mayores y veedores de minas, se deberán pagar de los rendimientos de las mismas minas en las que tuviesen competencias salvando así la Real Hacienda u otro fondo cualquiera que pudiera ser. Esto es lo que viene a disponer la Ley IV. “Que los salarios de los alcaldes mayores y veedores de minas se paguen de los aprovechamientos de ellas”, según lo que pronuncia Felipe II en Madrid a 15 de Enero de 1575.
“Los salarios que hubieren de percebir los alcaldes mayores y veedores de minas, se les consines y paguen del aprovechamiento que hubiere y se sacare de las mismas minas, en cuya administración entendieren y no de hacienda nuestra ni de otra ninguna”.
Para hacernos una idea del personal que trabaja en la administración, gobierno y servicios, aparte del personal minero propiamente dicho, de una mina, tomaremos los datos que ofrecen los documentos de Guadalcanal para uno de los años de la segunda mitad del siglo XVI, con lo cual se puede concebir una idea aproximada de la actividad y labores que llevaba consigo el funcionamiento de esta industria.
En 1558, en Guadalcanal, el personal administrativo de nombramiento real estaba formado por un administrador general con 750 mrs. de salario al año, un contador con 187, 500 mrs. al año, un tesorero con el mismo sueldo que el anterior y un veedor que cobraba 274 mrs. Anualmente.
Como personal administrativo nombrado por el administrador general trabajan un teniente de administrador general con 750 mrs. al día; un juez de la mina con el mismo salario diario que el anterior, un visitador con 408 mrs. al día, un capellán 1º con 102 mrs. al día y un capellán 2º con 102 mrs. cada diesta; tres depositarios, uno cobrando diariamente 272 mrs. y otros dos cobrando 238 mrs.; un mayordomo de almacén con 238 mrs., un escribano de fábrica con 238 mrs. un escribano de fundiciones con 204 mrs. y un escribano del juzgado con el mismo salario al día.
Por lo que respecta a personal de vigilancia y auxiliar, había un alguacil y guarda mayor con salario de 238 mrs. al día, un ayudante de alguacil y guarda mayor con 68 mrs. diarios, una persona neargada de la contratación del personal de trabajo en mina y vigilar sus ausencias con salario de 170 mrs. diarios; una persona encargada de ver, pesar y recibir carbón, leña, cepa, barro y ladrillo, con le mismo salario que el anterior; una persona encargada de pesar la plata y controlar el dinero que llega a Sevilla, con 68 mrs. al día; un alguacil adscrito a D. Francisco de Mendoza con 204 mrs., un escribano adscrito a D. Francisco de Mendoza con el mismo salario y un alguacil del juzgado de minas con idéntico salario también; un solicitador de asuntos de minas en la Corte, con un salario que ascendía a 75,000 mrs. al año; un encargado de compras en Sevilla con salario anual de 30,000 mrs. y un médico con 50,000 mrs. de salario al año.
También había dos guardas de buitrones de afinación, 4 guardas de pozos, 3 guardas de puertas, hornos y buitrones con 170 mrs. diarios; 5 guardas de puertas, hornos y buitrones con 136 mrs. al día y dos guardas de puertas, hornos y buitrones con un salario al día de 102 mrs.
Además un guarda de lavaderos y un encargado de esclavos con 170 mrs. al día; un sacristán en la iglesia, un alcaide en la cárcel y un enfermero cada uno con 68 mrs. al día de salario .
Los salarios se fijaban en función de la dedicación a la mina, no siempre de forma exclusiva.


María del Carmen Calderón Berrocal. Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores. Actas XII Congreso Internacional sobre Patrimonio Geogógico y Minero. Boltaña (Sobrarbe 2011). ISBN 978-99920-1-770-8.
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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 07:25

Los cabildos también se denominan ayuntamientos o municipalidades o consejo municipal, la institución española se exporta a Indias y en ambos lugares tendrán múltiples atribuciones administrativas entre las que se encuentran la presidencia de actos públicos, organización de fiestas públicas y eventos importantes, la vigilancia de la higiene pública, el aseo de la ciudad; inspección de calles y organización de las fuerzas del orden municipales.
Los cabildos no sólo son en villas y lugares, los hay también correspondientes a ciudades diocesanas y ciudades metropolitanas.
Dentro de las villas, estaban presididos por un alcalde ordinario, elegido anualmente ante el corregidor y los cargos podían ser comprarse o heredarse; cuatro regidores, un alguacil y un mayordomo.
En las ciudades diocesanas la composición era por un alcalde elegible, ocho regidores, dos fieles ejecutores, dos jurados o diputados de cada parroquia, un procurador general, un mayordomo, un escribano de consejo, dos escribanos públicos, un escribano de minas y otro de registro, un pregonero mayo, un corredor de lonja y dos porteros.
En las ciudades metropolitanas los cargos son elegidos entre los encomenderos y  los vecinos relevantes que no ejerciesen otros cargos incompatibles, generalmente 12 regidores, aunque en Lima llegaron a 18 y a 15 en México; y los demás oficiales perpetuos. Los alcaldes ordinarios eran elegidos por los regidores mediante votación secreta que en Lima era presidida por el virrey. Los regidores eran elegidos por el virrey con la autorización del monarca o por elección del cabildo.


María del Carmen Calderón Berrocal. Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores. Actas XII Congreso Internacional sobre Patrimonio Geogógico y Minero. Boltaña (Sobrarbe 2011). ISBN 978-99920-1-770-8.
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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 07:20
El cargo de escribano correspondía a los oficios vendibles y renunciables, generalmente se tasaba su valor y se sacaba a subasta pública. Los escribanos, como oficio, podían estar vinculados a instituciones como los cabildos, las audiencias, juzgados de provincias, a la Real Hacienda, minas, etc., encargándose fundamentalmente de dar fe  de los negocios públicos. Podían ser reales, pudiendo en este caso ejercer en cualquier lugar que no tuviese escribano público del número, presentando para ello su título en el cabildo. También podían ser públicos o del número, estando en este caso el oficio asignado a un territorio y sólo podían ejercer en ese término; podían dejar de ser escribanos públicos y mantener su condición real .
Los escribanos de minas y registros debían ser examinados por la Audiencia de sus distritos antes de entrar a ejercer sus cargos .
Entre los siglos XIV  al siglo XV, “Reforma de los Reyes Católicos”, se prohíbe heredar, renunciar y traspasar los oficios; al respecto se dispone examinar a los escribanos además del deber del cumplimiento de otros requisitos para que pudiesen despachar en sus escribanías públicas. Destaca de entre las disposiciones la determinación de las competencias de los escribanos, tanto de oficio como a nivel jurisdiccional. Los contratos, obligaciones y testamentos prescriptivamente deberían quedar a cargo de los escribanos del número de los pueblos reales y públicos, que serían los encargados de dar fe de todos los asuntos extrajudiciales exentos de penas. Pero ningún otro escribano ya fuese real o apostólico tendría competencia en contratos sobre ventas, trueques y enajenaciones de bienes raíces, quedando eximidos de tales competencias los escribanos del consejo, cabildos, cámara, etc. otros.
Los escribanos del número debían dar copia a los recaudadores de las alcabalas de las cartas para que pudieran cobrar el impuesto sobre enajenación de bienes raíces.
Las Leyes de Castilla rápidamente se incorporan a Indias, de modo que el territorio imperial realmente se gobierna como uno solo país. Se asiste a una restricción en el nombramiento de escribanos, del comercio con los oficios, se exigen examen y otros requisitos para que los escribanos pudieran despachar; y los escribanos reales y los del número serían los que tendrían autorización para intervención en asuntos extrajudiciales y competentes en bienes raíces.
A partir de 1501 los escribanos provistos en oficios renunciables debían presentar los títulos en los ayuntamientos en un plazo de sesenta días. En 1502 se dispone la entrega de los Libros Registros de Escrituras, Protocolos, al sucesor del escribano, ya fuese por defunción o por cese. Un año más tarde se prohíbe el nombramiento de escribanos en los pueblos en que existiese escribano del número; y debe quedar constancia de los derechos que cobran a las partes tanto si se trata de registros como de cartas.
De la misma forma la normativa dispone la formación de los Protocolos; que el otorgamiento tenga carácter público y que se recoja íntegramente y directamente en los Libros Registros; los originales han de ser conservados por el escribano y sólo éste estará facultado para emitir copias literales de las escrituras que otorgue y asiente, para cuyo efecto se le exige tener un Libro de Protocolos debidamente encuadernado, donde irá asentando las escrituras, sus condiciones y características, cláusulas, renuncias, etc.
El trabajo y oficio de escribano es sometido, como cualquier otro oficio, a visita cuando ésta deba tener lugar. La visita suele llevarla a efecto un oidor y un alcalde de corte; y entre lo que se suele corregir estarán el desorden en los protocolos y uso de papel sellado, se ordena la encuadernación de los protocolo y se suelen dar prohibiciones para que no se intercalen entre las hojas papeles sueltos; se intentan corregir las irregularidades en las firmas, etc. Todo ello lleva a la Corona a dictar disposiciones que regulen las actuaciones y la práctica del oficio.
En las instrucciones de las visitas suelen aparecer disposiciones para que haya un orden en la encuadernación de los protocolos, se dan pautas para el uso de cuadernos, cada registro debe empezar en un cuaderno de papel sellado que tenga los 25 pliegos, no se otorgaran instrumentos protocolarios en un pliego, ni en medio pliego suelto que se intercale dentro del cuaderno; y se procurará que la última hoja en que se asiente el instrumento quede en blanco, para que empiece en la siguiente el nuevo, con ello además de procurar orden se evita el fraude, el protocolo debía quedar acomodado al cuerpo de escritura preparado en el folio, el resto, si la escritura no llegase, se procuraría invalidar, es el sentido de las cruces en aspa y de las líneas invalidando las hojas que se suelen ver en los protocolos. Se prohíben los blancos en los Libros de Protocolos para que no se puedan intercalar documentos añadidos, de ser descubierto el escribano sufrirá el correspondiente cargo que imponga el visitador.
 Signo de escribano identificando el documento e invalidando el espacio que queda desde el cuerpo de escritura hasta la base del folio, con ello se evitaban interpolaciones.
Se procura el orden en la foliación de los protocolos, las hojas deben ir numeradas correlativamente para evitar fraudes, sustituciones y borrones en los números por confusión u otras causas. De la misma forma, se suele advertir en las instrucciones de los visitadores que si algún protocolo se queda por firmar, que se especifique la causa y la razón por la cual queda imperfecto el documento.
El carácter público del ejercicio protocolario exigía al escribano leer la escritura ante los otorgantes y los testigos comparecientes, tras lo cual se procedía a firmar con cuerpo de escritura y rúbrica; el documento sería revisado por si fuese preciso alguna corrección o alguna añadidura o alguna salvedad; tras lo cual, ya el escribano valida el documento con su firma y signo.

María del Carmen Calderón Berrocal. Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores. Actas XII Congreso Internacional sobre Patrimonio Geogógico y Minero. Boltaña (Sobrarbe 2011). ISBN 978-99920-1-770-8.
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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 07:03



CONCEPTO DE ESCRIBANO
El escribano es la persona que por oficio público estaba autorizada para dar fe de las escrituras y demás actos que pasaban ante él. El término también suele asimilarse a Secretario y Pendolista, entendiendo éste último como persona que escribe con muy buena letra; también se asimila a memorialista, entendiendo así a la persona que por oficio escribe memoriales o cualesquiera otros documentos que se le pidan . 
Según el Diccionario de Autoridades el término “notario” aparece asociado con éste concepto y queda definido en este Diccionario de Autoridades como: “Escribano público. En lo antiguo se daba este nombre a los que escribían con abreviaturas. Oy se distinguen de los escribanos en que estos entienden en los negocios seglares, y los Notarios en los de los eclesiásticos. Se llama también el que escribe a la mano lo que otro dicta o nota”.
Pero si nos vamos a la voz “escribano”, el Diccionario de Autoridades nos ofrece como definición: “Escribano. Aunque esta palabra en general comprende a todo hombre que sabe escribir: sin embargo el uso y estilo común de hablar entiende por ella al que por Oficio público hace escrituras y tiene exercicio de pluma, con autoridad del Príncipe o Magistrado, de que hai distintas clases: como Escribano Real, del Número, de Ayuntamiento, de Cámara, de Provincia, de cuyos empleos y oficios y sus obligaciones tratan difusamente las leyes del Reino. Sale del verbo escribir”.



María del Carmen Calderón Berrocal. Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores. Actas XII Congreso Internacional sobre Patrimonio Geogógico y Minero. Boltaña (Sobrarbe 2011). ISBN 978-99920-1-770-8.
 
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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 06:37



ISBN 978-99920-1-770-8

 

Los custodios de la documentación de minas. De los escribanos, escribanos mayores de minas y registros; alcaldes mayores de minas y veedores.

María del Carmen Calderón Berrocal, G.I. HUM-340 UHU, SEDPGYM.
RESUMEN
Este trabajo es una aproximación a la realidad de la Escribanía de Minas. Desde la primera legislación sobre escribanía de minas y cargos adyacentes, trataremos de acercarnos a la realidad de un cargo que aún existe en la actualidad en algunos lugares con exacta denominación. Sus funciones y documentación quedan presentes en la minería y en los archivos históricos.
PALABRAS CLAVE
Escribanos, escribanos de minas, escribanos mayores de minas y registros, alcaldes mayores de minas, veedores, minería, documentación, diplomática.
SUMMARY
 This work is an approximation to the reality of the Clerkship of Mines. From the first legislation on clerkship of mines and adjacent charges, we will try to approach each other the reality of a post that still exists at present in some places with exact name. His functions and documentation remain present in the mining industry and in the historical files.
 KEY WORDS
 Notaries, notaries of mines, major notaries of mines and records, major mayors of mines, veedores, mining industry, documentation, diplomat.
 
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30 mayo 2012 3 30 /05 /mayo /2012 08:47

 

 

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Extracto de Víctor V. Valera

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