Ciencias humanas, Historia y Patrimonio documental, Archivística,Gestión documental y Ciencias y Técnicas Historiográficas y Documentales, Prevención de Riesgos Laborales.
Cada año, miles de perros y gatos llegan a los refugios tras haber sido abandonados. En España, el número de abandonos de animales de compañía es indeterminado, pues solamente se consideran los que llegan con vida a los centros de acogida. Sin embargo, los abandonados son todos, los que llegan y los que quedan en el camino.
Los refugios que acogen animales abandonados son generalmente privados y se sustentan con donativos de particulares pues, ante todo, en ellos, se lucha por el bienestar de los animales y por su vida. En cambio, en la mayoría de centros municipales españoles se continúa sacrificando a miles de perros y gatos cada año.
Los animales que tienen la suerte de llegar a un refugio son atendidos por personas voluntarias que procuran darles la mejor alimentación, atención veterinaria, y se ocupan de ayudarles a superar el gran trauma que suponen el abandono y el maltrato.
Los animales, igual que los seres humanos, después de haber sufrido una experiencia traumática, sienten miedo, pena, soledad, tristeza, depresión, y un largo etcétera, que sólo podrán superar gracias a la ayuda de sus cuidadores.
El principal objetivo de los refugios es que los animales sean adoptados y tengan una segunda oportunidad. Desgraciadamente, a día de hoy, hay muchos más animales que personas dispuestas a adoptar. Por este motivo, miles de perros y gatos viven durante muchos años en los refugios.
Es una responsabilidad moral de todos nosotros que los animales abandonados por la sociedad vivan dignamente durante el tiempo que estén en el refugio.
Por todo esto, la figura del padrino es fundamental.
El apadrinamiento consiste en ofrecer una aportación voluntaria para contribuir a que los animales tengan una buena calidad de vida y que no les falte lo imprescindible mientras viven en el refugio.
Apadrinando un animal ayudarás a todos los que están en el refugio, contribuyendo a su vez a que los albergues puedan ser lo más parecido posible a ese hogar del que aún no pueden disfrutar.
Al apadrinar, la fundación emite un “Carné de padrino” con los datos y fotografía del animal, además del contacto del centro en el que vive. Como padrino recibirás información y fotografías actualizadas del animal y podrás visitarlo siempre que quieras (durante el horario de visitas del centro).
Si visitas a tu animal apadrinado le ayudarás a mejorar su autoestima y contribuirás a su socialización, mejorando su estado anímico y facilitando así su futura adopción.
Si tienes hijos y su ilusión es tener un perro o un gato en casa, no lo compres, considera ADOPTARLO como primera opción. Tener un animal en casa significa una gran responsabilidad. Además de dedicarle tiempo cada día para pasear y jugar, requiere un importante gasto económico en alimentación, veterinario y accesorios. Por otro lado deberás contar con él en tus vacaciones, fines de semana, etc.
Educar a tus hijos sobre la tenencia responsable de animales es muy importante y hacerles entender que los animales son seres vivos con capacidad de sentir y padecer es nuestro deber. Una forma de hacerles partícipes en la vida de un animal abandonado es haciéndoles padrinos, de este modo, los niños desarrollarán su sentimiento de responsabilidad, respeto y protección hacia ellos.
Además de perros y gatos, existen también caballos que necesitan ser apadrinados. Apadrinar un caballo significa ayudarle mientras viva en el refugio para que no le falte la alimentación, atención veterinaria y cuidados necesarios.
Normalmente los caballos no se suelen abandonar, pues por desgracia, tienen un precio en el mercado cárnico. La mayoría de los que viven en refugios han sido decomisados por malos tratos como, por ejemplo, por falta de alimentación.
En el momento en el que ingresan en el centro de rescate de équidos, su cuidado y manutención es responsabilidad del mismo, provocando unos costes muy elevados para el centro. Mantener un caballo en buenas condiciones es muy costoso y por ello es vital la figura del padrino para procurar una buena instalación, forraje, heno, alfalfa, pienso, además de servicio veterinario y transporte.
Apadrinando un caballo también recibirás un “Carné de padrino” con los datos y fotografía del équido y los datos del centro en el que vive para que lo puedas visitar.
Apadrinar un animal es contribuir a la protección de los animales.