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Ciencias humanas, Historia y Patrimonio documental, Archivística,Gestión documental y Ciencias y Técnicas Historiográficas y Documentales, Prevención de Riesgos Laborales.

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Restauración de piezas de minería prehispánica de Sierra Gorda

 

 

Especialistas del INAH restauraron más de 150 piezas prehispánicas, algunas de ellas con una antigüedad de más de mil años
Cascabeles de cobre
Algunas de las piezas fueron halladas en minas que operaron en esa época en Querétaro
Entre los materiales cerámicos, líticos, óseos y conquiológicos (de conchas de moluscos) destacan figurillas y pequeñas cabezas antropomorfas y zoomorfas
Metales para molienda de minerales y vasijas destacan en la colección perteneciente al Museo Comunitario Mineral de San Joaquín
El cinabrio y almagre propiciaron que los antiguos habitantes de Sierra Gorda desarrollaran precozmente las técnicas mineras y metalúrgicas
Sellos. Fotos del Centro INAH Querétaro y de Melitón Tapia

 

Expertos atendieron 160 piezas, algunas de ellas con más mil años de antigüedad, que han sido halladas en minas que operaron en esa época en Querétaro

Metales para molienda de minerales y vasijas que servían para envasar cinabrio y almagre, destacan en la colección perteneciente al Museo Comunitario Mineral de San Joaquín

Más de 150 piezas, algunas de ellas con más de mil años de antigüedad, que han sido halladas en minas que funcionaron en la época prehispánica, en el sur de la Sierra Gorda de Querétaro, fueron restauradas por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), para su futura exhibición.


Se trata de una colección perteneciente al Museo Comunitario Mineral de San Joaquín —en proceso de actualización—, dedicado a destacar dos aspectos importantes de su cultura: la minería, desde tiempos precolombinos hasta el siglo XX, y el huapango.
Dicho acervo arqueológico, mismo que está registrado por el INAH, consta de aproximadamente 160 objetos, varios de ellos fueron entregados por ex mineros, quienes los encontraron décadas atrás en algunas minas prehispánicas; cabe mencionar que 14 de estos sitios se distribuyen en las laderas de los cerros donde se encuentra la Zona Arqueológica de Ranas.

 

A través del Centro INAH-Querétaro, el Instituto comisionó a la restauradora Marcela Ramírez Martínez para atender este acervo, cuyo proceso de conservación ha culminado. Asimismo, personal del Museo Regional en esa entidad, brindará asesoría para la adecuada exhibición de estos materiales.

 

La restauradora Marcela Ramírez, con apoyo de jóvenes que realizan su servicio social, efectuó la limpieza de varias piezas, utilizando para ello soluciones especiales. Mientras, para la eliminación de sales solubles e insolubles que tenían algunos objetos, se requirió de sustancias químicas y hojas de bisturí.

 

Detalló que en el caso de las piezas —sobre todo de cerámica— que presentaron faltantes, se aplicó una pasta de resane, la cual puede diferenciarse del material original. Esto da cumplimiento a normas internacionales de restauración, que determinan la necesidad de distinguir las partes restauradas de las genuinas.

 

Por su parte, el arqueólogo Alberto Herrera, responsable académico de la Zona Arqueológica de Ranas —ubicada a 15 minutos de San Joaquín—, y quien tuvo la oportunidad de observar la colección prehispánica del Museo Comunitario Mineral de dicha localidad, comentó que ésta cubre una amplia temporalidad precolombina y da cuenta de la extensa comunicación que tuvo esta región antes de la llegada de los españoles.

"Algunos de objetos —con características huastecas— pueden fecharse hacia el año 300 antes de Cristo, otros corresponden de 1300-1400 después de Cristo. Lo interesante es que muchos de estos materiales proceden de minas prehispánicas, además de estar relacionados con sitios de la región Huasteca: El Tajín, Veracruz; Río Verde, San Luis Potosí, e incluso hay uno o dos objetos que vinculan al sur de la Sierra Gorda queretana con el Bajío", apuntó.

 

La gran riqueza minera presente en muchas partes de la Sierra Gorda, principalmente de cinabrio (sulfuro rojo de mercurio) y almagre (óxido de hierro), propició que sus antiguos habitantes desarrollaran precozmente las técnicas mineras y metalúrgicas, y que se produjeran esos minerales desde tiempos remotos, como lo indica cierto tipo de cerámica.

 

Del acervo del Museo Comunitario Mineral de San Joaquín destacan instrumentos usados para la obtención del cinabrio: metates y manos de metates para la molienda de minerales, así como vasijas —una de ellas decorada con un rostro antropomorfo— que servían para envasar el producto. Tales objetos tienen una antigüedad de alrededor de 900 a 1,000 años, es decir, fueron elaborados hacia 900-1100 d.C.
Además de las piezas anteriores, entre los materiales cerámicos, líticos, óseos y conquiológicos (de conchas de moluscos) destacan figurillas y pequeñas cabezas antropomorfas y zoomorfas, placas de concha de forma rectangular, punzones de hueso, un cráneo humano, hachas de piedra, vasijas de barro, el fragmento de un yugo de piedra —proveniente de Veracruz—, cascabeles de cobre, sellos, puntas de flecha y pipas, entre otros.

 

El Museo Comunitario Mineral de San Joaquín abunda en la minería, actividad ligada al desarrollo de esta región, y en el huapango, toda vez que este municipio es conocido como "La catedral del huapango". El Centro INAH-Querétaro asesora al Ayuntamiento en los contenidos y la museografía de este espacio, para su futura reapertura al público.

 

Felipe Camacho, coordinador de Turismo del Ayuntamiento de San Joaquín, finalizó que en el municipio se realiza año con año el Concurso Nacional de Baile de Huapango Huasteco, al que acuden cientos de parejas de distintos estados del país.

 

Fuente: Antigua y Medieval

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