En su origen el Samoyedo era utilizado en la vida de las tribus samoyedas del norte de Rusia y Siberia. Estos eran pueblos chamánicos cuya vida estaba en la crianza del reno y empleaban a los samoyedos para la caza, también en la guardia de los rebaños, para los trineos y como perro de compañía.
Hacia 1870 los occidentales se empiezan a interesar por estos perros coincidiendo con las primeras expediciones polares; y el estándar de la raza se aprueba en Inglaterra en 1909.
En cuanto a su comportamiento es un perro afectuoso el samoyedo, es sensible, inteligente y astuto; y gusta de seguir a su dueño a todas partes. Tiene un carácter alegre y juguetón lo que hace que sea excelente compañero de juego infantiles.
Es dominante con los demás perros pero tiene un aspecto de peluche; su pelo blanco y fuerte, robusto, tupido, pesado, denso, flexible y resistente. Hay que cepillar cepillarlos a menudo durante las mudas de pelo.
Tiene sus ojos de forma almendrada con expresión viva e inteligente. Sus orejas son pequeñas y triangulares, diligentes y bien separadas entre sí.
Cuando los samoyedos están atentos tienen la cola curvada hacia delante y sobre la espalda, pero en reposo tienen la cola caída hasta la altura del corvejón.
Necesita, para mantenerse en forma, hacer ejercicio diario pero siempre bien protegido del sol y del calor.
El Samoyedo bien cuidado tedrá buena salud pero no hay que olvidar que, como otras razas, puede padecer displasia de cadera, sordera o enanismo, atrofia progresiva de retina y otros problemas oculares.